“Los niños se creen los sheriffs de la casa”. Entrevista Juez Calatayud

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http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20131118/abci-entrevista-juez-calatayud-201311121350.html

En conferencias, charlas, coloquios, desde el juzgado de menores de Granada donde es juez titular desde 1988, Emilio Caltayud no se cansa de advertir a todos, a la sociedad, que los casos de malos tratos de hijos a padres se han disparado en España. Conocido por sus sentencias ejemplares (decidió que los jóvenes que infringen las leyes del tráfico acompañen a las patrullas que vigilan las carreteras, ha obligado a niños de clase alta a servir a indigentes…) compara esta escalada de violencia familiar con el mismo monstruo de mil cabezas de la violencia de género. Entre el 20 y 25% de los delitos que juzga son casos de maltrato de hijos a padres.

—¿Esto ocurría hace treinta años?

—No. Se ha disparado en los cinco últimos años. Esto antes no ocurría, ni de broma.

—¿Qué tipo de familias lo sufren?

—Nunca he condenado a un gitano por maltratar a sus padres. Es un delito de clase media-alta y es un delito al que se han incorporado las niñas. De todos los delitos que llegan a nuestro juzgado, el 20-25% lo protagonizan chicas frente al 75% de varones. Pero en los casos de violencia familiar ese porcentaje es de un 40-45% de niñas frente al 60-55% de chicos.

—¿Cuál es el perfil de estos chicos, precisamente pertenece a clase media alta con más nivel educativo?

—No conocen los límites; los padres no suele estar de acuerdo el en la educación de los hijos; los padres les dan todo, con excusas del tipo pobrecito que no pase lo que nosotros hemos pasado»… Influyen también las amistades y, a veces, el consumo de sustancias.

—¿Estamos ante una plaga de maltratadores?

—No. Lo que pasa es que los padres se ven completamente indefensos. A los chicos se les habla de derechos no de deberes. Luego están los complejos de los padres, que hemos pasado del padre autoritario al padre colega de nuestros hijos. Y otros muchos condicionantes, por ejemplo la pérdida de autoridad también de la escuela… Ha llegado un momento en que los niños se creen los sheriff de la casa.

—Usted es de los que piensa, y se atreve a decir, que no ha ayudado la modificación del Código Civil que suprime el artículo 154, donde se permitía que los padres pudieran «corregir razonable y moderadamente a los hijos».

—De hecho, el pasado año en unas jornadas en Valladolid donde nos reunimos jueces de menores de toda España, todos, salvo uno, pedimos que se volviese a modificar el Código Civil para que los padres puedan corregir moderada y razonablemente a los hijos. Hemos confundido en este país el cachete con el maltrato. Y eso es una barbaridad. Yo no soy partidario del cachete, aunque un cachete a tiempo, en el momento justo y con la intensidad adecuada es una victoria. ¿Cómo evitas que un niño de 15 años salga de casa a las dos de la noche? Si le dices «quedate en tu cuarto», dicen que le estás deteniendo ilegalmente.

—¿Es que los hijos creen que sus padres les tratan mal, por eso reaccionan así?

—No, es que no admiten los límites, ni toleran la frustración. Y esa educación hay que darla desde la cuna, pero no solo los padres sino también los mensajes sociales. ¡Qué es eso de que todos somos iguales! Pues no, yo no soy igual que mi hijo porque soy su padre. Yo no puedo corregir a mi hijo, sin embargo, respondo por lo que haga cuando sale de casa. Eso son barbaridades del legislador que crean confusión en los padres.

—¿Y qué hace usted con estos casos?

—Primero hay que agotar todas las vías anteriores: mediadores, terapias… Si realmente el niño está convirtiendo la vida familiar en un infierno, mi consejo es que los padres denuncien. Que el matrimonio esté completamente de acuerdo y, si están separados, el que no tiene la custodia que no moleste. Tras la denuncia, se valora la situación y se adopta una medida cautelar como la libertad vigilada. Un educador trabaja con el chico, se le marcan unas pautas, unos comportamientos en casa… Si cumple, no hay ningún problema. Si no funciona puede llegar al internamiento en un centro de menores, y eso no es un colegio. A veces se ha deteriorado tanto las relaciones que es conveniente separar al niño de los padres. Entonces entran en convivencias con grupos educativos, es decir el chaval sigue realizando su vida diaria pero está lejos de los padres durante un tiempo. Cuando no hay remedio es cuando el niño tiene 18 años. En menores se puede corregir, se les da un escarmiento. Si son mayores de edad, la problemática es mucho más compleja.

—¿Parece que el maltrato de hijos a padres es el mismo monstruo de mil cabezas de la violencia de género?

—Sí. Es exactamente lo mismo. He tenido casos de padre maltratador, la madre ha conseguido separarse y, después, viene el niño y copia los comportamientos del padre.

 

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